La llegada.
Parto del génesis de tu boca, hasta llegar al apocalipsis de tu cintura, en esta mañana como tierna; fría y desnuda.
Ando rebosante de cantos a la vida; que son como sonetos que al alba hacen danzar.
¡Que baile mas hermoso y contagioso! -Exclama la libertad-.
Siguiendo el paso del poeta enamorado, ¿Donde esta el camino? -Dice el sentimiento- No hay tal camino; Hoy caminaremos sin destino.
Luego de escuchar mas tiernas y dulces palabras, el bosque sonríe y en todo su verde esplendor dice con el corazón de fornido y robusto roble:
¡Cantos a la vida, cantos del corazón, cantos al roble y al cazador!.
Llego al corintios de tu mirada, ¡Oh tu mi amor! tan tierna y despreocupada.
Pero que bella, que bella es mi amada. ¿Donde esta el lirio que adorna tu cabeza? -Dice la belleza- Hoy seré el lirio, los valles y los paisajes; las montañas, la grandeza animal y vegetal -Dice la amada.
¿Quien como ella? ¡En notas afinadas!.
El poeta enamorado llega a lo alto de una majestuosa montaña y desde ahí comienza a decir: Que inmensa es la novia de los cielos, y suena la marimba del hombre bueno. A algunos se les olvida que la vida es solo un momento, se les olvida que mientras vivimos hay que enamorarnos ¡Sentirnos vivos y menos angustiados!
Cantando dulcemente en tiernas y afinadas melodías, se va la luz del día y ¡llega el momento de dormir a la montaña y dormir a la bestia que lleva por su sangre!
Se va caminando el tiempo que no se detiene.
¿Donde ira el amigo de la fortuna?, no lo sabemos.
¿Por que ira tan rápido el hermano de la vida?
¡Esta desesperado por llegar!
Y nosotros como cualquiera dejándolo pasar.
Y ¡Ay que la vida se nos va a angustiar!.
Desembarcando en el mar de tu cuello, tengo sed.
Beberé, y mojare un poco mi cara. Te besare.
Desnudare hasta llegar a tu piel, y así te proclamare
¡Mía! De todas, eres mía.
Y así luego, me montaras. Seré tu corcel, déjate llevar mi amor, mi miel.
¡Monta y recorre esta noche sobre mi!
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